Ornitología para principiantes, nuevo material de poesía

Ornitología para principiantes, de Daniel Dellazuana, responde a un trabajo de coedición realizado con Ediciones UNL en el marco del Programa de Apoyo a las Editoriales Universitarias Argentinas impulsado por la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.

En palabras de la escritora Graciela Gianetti –quien reseña al libro en su contratapa–: “Los pájaros, auténticos centros de intensidad vital que se reproducen y conservan en el equilibrio de la vida unos junto a otros, son avistados mediante el lenguaje poético de Daniel Dellazuana quien desoculta y da vida a una amplia gama de especies del litoral argentino. Las reconoce, las respeta, las erotiza. En el escenario fantástico de una porción de lengua subsistente (y en cierto modo “fantasmal”), revitaliza la enorme riqueza de nuestra palabra que se pretende esconder bajo capas desintegradoras de otros códigos”.

Sobre la obra y el autor

Daniel Luis Dellazuana nació en 1967 y reside actualmente en Villaguay, Entre Ríos. Enseña Lengua y Literatura en el nivel medio y se desempeña en escuelas rurales. Coautor del libro Entre Ríos: la gran Isla Charrúa (Editorial Entre Ríos) y de Brevísimo Tratado sobre las malezas, coeditado entre Editorial UADER y Ediciones UNL.

Dellazuana, quien también es integrante del Consejo Educativo Autónomo de Pueblos Indígenas (CEAPI), confiesa que su propósito es “que las personas se acerquen a la naturaleza mediante la poesía”. Respecto de su relación con las aves, relata que este vínculo nace en su infancia cuando vivía en la pequeña localidad de Sauce de Luna, ubicada en el departamento Federal de la provincia de Entre Ríos. “Cuando volvíamos de la escuela, y después del almuerzo, nos íbamos al monte y retornábamos recién cuando caía el sol. Esa fue mi otra escuela, el monte o remajhunem, dicho en lengua charrúa, y es en ese encuentro que se establece una relación que trasciende el mundo de lo racional y que va más allá de lo que puede aprender estudiando desde lo formal o lo metodológico”, recuerda.

“No puedo separar las aves del todo dentro de lo que es el templo, la farmacia que es el monte nativo. Quien me enseñó sobre ellas es el monte mismo, más allá de lo autodidacta que pueda ser uno”, sostiene Dellazuana y afirma que su obra, aunque contenga una terminología del mundo de las ciencias y esta rija el ordenamiento de su contenido,  “no propone una mirada desde la perspectiva o la clasificación taxonómica  de las ciencias naturales; es una ornitología que postula el valor del todo, y sobre todo del valor y la misión espiritual del ave”.

Elaborar este material le llevó casi un año, durante el que escribió todas las mañanas mediante  una férrea disciplina de ir escribiendo todos los días un avance. Al respecto, expresa  que la vivencia que lo motivó a escribir “no tiene explicación, y no tiene por qué tenerla. En todo caso, era la urgencia de que revalorice la flora y la fauna del litoral, y que se transporte al lector este mensaje desde la literatura”.

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